El Sublime Ritual de 180 minutos (600 €) es la única sesión en la que, tras la camilla y el sillón, no hay secuencia que cumplir: la tercera hora se usa para una segunda subida de energía o simplemente para quedarse quieto, y eso requiere llegar sin prisa y marcharse sin prisa, algo que en Girona ocurre solo.
La tercera hora
Hasta los 120 minutos el Sublime se parece a un Intensivo largo. A partir de ahí entra lo que ninguna otra sesión tiene: tiempo sin propósito. Hay quien vuelve a subir, hay quien se queda veinte minutos en el tatami escuchando el silencio, hay quien habla. Las tres opciones son correctas y las tres necesitan que nadie esté esperando fuera.
Por qué aquí
En una capital, la gente llega a una sesión de tres horas mirando el reloj del aparcamiento. En Girona, se llega paseando y se sale al campo en diez minutos. La ciudad hace la mitad del trabajo antes de que empiece la sesión.
Para quién
Para quien ya conoce el Intensivo y se le ha quedado corto, para quien viene desde la Costa Brava o desde Francia a pasar el día, y para quien atraviesa una etapa en la que necesita parar. Para una primera visita, los 120 minutos del Sublime son suficientes.




